Es posible afirmar que, hist贸ricamente, ha existido una estrecha vinculaci贸n entre el rol de inspector y una funci贸n de control y disciplinamiento, por un lado, y con tareas de 铆ndole administrativa de la instituci贸n escolar, por otro. En este contexto, es importante apostar a “desnaturalizar” estos sentidos hegem贸nicos y abrir las puertas a una cierta reconstrucci贸n de su rol en el nivel superior.
De esta manera, el desaf铆o pasa por reforzar otras pr谩cticas y modos de concebir la relaci贸n con el territorio, al tiempo que permitir experimentar y hacer posibles otros sentidos de la pr谩ctica de inspecci贸n: como “mediador” , facilitador y actor fundamental en el desarrollo de las relaciones entre la gesti贸n y la zona territorial de las Instituciones, siendo un movilizador de los procesos de crecimiento, de cr铆tica y de cambio; como “pedagogo” , en tanto acompa帽a, facilita y anima procesos de conocimiento, de desarrollo y de pronunciamiento subjetivo y colectivo; como “profesional” : en tanto pr谩ctica aut贸noma espec铆fica, centrada en el trabajo con el conocimiento, en la investigaci贸n institucional-educativa, en la mirada y la intervenci贸n pedag贸gica institucional, as铆 como en la gesti贸n relacionada con los procesos de formaci贸n y la capacidad de trabajo en red.
Adem谩s, se vuelve imprescindible resaltar la importancia que tiene la presencia del Inspector en el territorio , no debido a cuestiones eventuales o a problem谩ticas o conflictos emergentes, sino como una pr谩ctica sistem谩tica. Esto aporta no s贸lo a la reconstrucci贸n y relegitimaci贸n de su rol en el terreno, sino tambi茅n al conocimiento necesario acerca de la cultura, la gesti贸n, los actores y los contextos institucionales, con vistas a la toma de decisiones y a la acci贸n pol铆tica educativa.
