Se puede pretender al docente como un actor homog茅neo. Sin embargo, entendemos que hablar del colectivo docente es reconocer la diversidad, la heterogeneidad. Coexisten diferentes aspectos pedag贸gicos, culturales y pol铆ticos que son la base para la construcci贸n enriquecedora de instituciones y sujetos.
Esta identidad del docente se forma a partir de la relaci贸n que se da entre las instituciones y las tradiciones disciplinares a las que pertenece, los recorridos personales y profesionales que ha hecho y los sentidos que le asigna a su actividad; a su vez, en la relaci贸n con las atribuciones y significados dados por el Estado como regulador de su desempe帽o, y los de la comunidad con la que interact煤a.
En este sentido, es necesario apostar al desarrollo, seg煤n plantea Paulo Freire, de ciertas virtudes del educador: coherencia entre discurso y pr谩ctica; luchar con la tensi贸n entre la palabra y el silencio y, as铆, poder hablar “con”, m谩s que hablar “para” o “sobre”; trabajar en forma cr铆tica la tensi贸n entre subjetividad y objetividad; respetar la tensi贸n entre el aqu铆/ahora del educador y el aqu铆/ahora de los educandos, es decir , respetar la comprensi贸n del mundo y la sabidur铆a del otro; buscar el equilibrio entre paciencia e impaciencia a modo de lucha entre el quietismo tradicional y el activismo que olvida la historia; y , finalmente, lograr una relaci贸n entre lectura del texto y lectura del contexto para poder leer la realidad.
Entonces, desde este espacio y siguiendo a Freire, queremos poner en discusi贸n estas cuestiones apostando a formarnos como “educadores y educadoras que est茅n comprometidos con un sue帽o pol铆tico por la transformaci贸n de la sociedad, en el sentido de crearse socialmente, hist贸ricamente, para marchar hacia una sociedad mas justa”.
